Tienda

Lucha social y laberinto de la democracia. Ecuador en los 70 – Raúl Borja N.

$26.00

En el Ecuador, la sociedad como sistema funciona asentada en tres pilares: la concentración de la riqueza, la exclusión de amplios sectores sociales, étnicos y regionales, y la representación política oligopolizada por minorías que organizan periódicamente procesos electorales destinados a mantener su poder incólume no obstante las reformas que -a modo de operaciones estéticas- se hacen en el sistema.

La ecuación es simple: en lo económico, a más pobreza distribuida en la mayor parte de la sociedad, más riqueza concentrada en una minoría social. En lo político, a menos actores participando con libertad en las decisiones del Estado, más poder concentrado en los grupos de inversión electoral.

En síntesis: el ejercicio actual del poder se asienta sobre la falta de equidad social y económica, impedimento real para el ejercicio de una democracia sustantiva y participativa, que respete y garantice el ejercicio de los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales.

La democracia en el Ecuador es -en el mejor de los casos- un cascarón de proa de un régimen oligárquico asentado sobre un sistema económico y social excluyente. No hay una democracia sustancial si millones de personas subsisten con hambre, si el desempleo lacera a más de la mitad de la fuerza laboral, si la población padece de enfermedades curables, carece de vivienda digna, si ha sido apartada inhumanamente de los goces de la recreación, la cultura y el descanso.

En el Ecuador la Constitución garantiza los derechos políticos, entre otros los referidos a la elección de los mandatarios, inclusive su revocatoria por mandato popular. También garantiza los derechos civiles, por ejemplo, el acceso a la justicia para todas las personas en igualdad de condiciones. Pero todo lo bueno de la Constitución ha sido convertido en letra muerta, pues el ejercicio oligárquico del poder político se alimenta del sumun de la falta de equidad económica y la ausencia de justicia social.

Queremos vivir una democracia sustantiva en la que todas las personas dispongan al menos de oportunidades para educarse, de trabajo y empleo, de salud, vivienda, seguridad social, recreación, ambiente sano… No queremos una democracia fantoche en un escenario que se cae en pedazos, sino un paradigma de vida cotidiana.

2 disponibles

SKU: 9789942368836 Categorías: , , Etiquetas: , ,

admin

Somos Tres Gatos que aman el café y los libros. Para disfrutar de un ambiente amigable y leer mientras disfrutas un cafecito o hallas un libro visítanos.

Descripción

En el Ecuador, la sociedad como sistema funciona asentada en tres pilares: la concentración de la riqueza, la exclusión de amplios sectores sociales, étnicos y regionales, y la representación política oligopolizada por minorías que organizan periódicamente procesos electorales destinados a mantener su poder incólume no obstante las reformas que -a modo de operaciones estéticas- se hacen en el sistema.

La ecuación es simple: en lo económico, a más pobreza distribuida en la mayor parte de la sociedad, más riqueza concentrada en una minoría social. En lo político, a menos actores participando con libertad en las decisiones del Estado, más poder concentrado en los grupos de inversión electoral.

En síntesis: el ejercicio actual del poder se asienta sobre la falta de equidad social y económica, impedimento real para el ejercicio de una democracia sustantiva y participativa, que respete y garantice el ejercicio de los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales.

La democracia en el Ecuador es -en el mejor de los casos- un cascarón de proa de un régimen oligárquico asentado sobre un sistema económico y social excluyente. No hay una democracia sustancial si millones de personas subsisten con hambre, si el desempleo lacera a más de la mitad de la fuerza laboral, si la población padece de enfermedades curables, carece de vivienda digna, si ha sido apartada inhumanamente de los goces de la recreación, la cultura y el descanso.

En el Ecuador la Constitución garantiza los derechos políticos, entre otros los referidos a la elección de los mandatarios, inclusive su revocatoria por mandato popular. También garantiza los derechos civiles, por ejemplo, el acceso a la justicia para todas las personas en igualdad de condiciones. Pero todo lo bueno de la Constitución ha sido convertido en letra muerta, pues el ejercicio oligárquico del poder político se alimenta del sumun de la falta de equidad económica y la ausencia de justicia social.

Queremos vivir una democracia sustantiva en la que todas las personas dispongan al menos de oportunidades para educarse, de trabajo y empleo, de salud, vivienda, seguridad social, recreación, ambiente sano… No queremos una democracia fantoche en un escenario que se cae en pedazos, sino un paradigma de vida cotidiana.

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “Lucha social y laberinto de la democracia. Ecuador en los 70 – Raúl Borja N.”

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tamayo N23-59 y Veintimilla. Vamos al Whatsapp - Click tresgatoscafelibreria@gmail.com
LLEGAMOS DONDE ESTÉS
PREFIERE LO NUESTRO